La labor pastoral y todas sus actividades van encaminadas al crecimiento integral de las personas. Queremos formar personas libres, justas y felices, ofreciéndoles herramientas válidas para desarrollar el espíritu crítico y su vocación desde una clave evangélica. Asimismo, pretendemos acompañar a cada miembro de la comunidad educativa para despertar un compromiso con la realidad en la que vivimos y fomentar una mirada compasiva hacia los más necesitados.

Esta transmisión se lleva a cabo de manera tanto implícita como explícita: la formación en filas en el patio, las subidas y bajadas por los pasillos, los saludos en cualquier momento, las charlas informales y el trato entre todos. Todo ello está impregnado de finura en el lenguaje y en los gestos, porque «somos educados, porque pretendemos educar«. La integración de los valores se refuerza a través de la oración de la mañana, las actividades de coras calm, oratorio, crecer, godly play, mar adentro, y catequesis, además de la formación en la interioridad.

La dimensión espiritual se potencia con la oración, la reflexión y la participación en eventos religiosos, buscando que la vivencia de los valores esté presente en el comportamiento y las acciones de los educadores y el personal del colegio. Consideramos esencial la coherencia entre lo que se enseña y la forma en que nos relacionamos con el mundo, para que la educación trascienda las aulas.

Los programas de servicio comunitario, como el gran recapte, las visitas a residencias geriátricas, la colaboración en comedores sociales, el canto coral en hospitales infantiles y las campañas solidarias, son parte fundamental de nuestra misión. Estos proyectos no solo ayudan a quienes los reciben, sino que también desarrollan habilidades socioemocionales en los participantes, fortaleciendo su interioridad y capacidad de servicio. Además, fomentamos círculos de diálogo y reflexión, como los encuentros de mar adentro, para cultivar la empatía y la conexión entre los miembros de la comunidad.

Acogemos a todas las personas, independientemente de su confesión o de si no tienen ninguna. Juntos aprendemos y nos enriquecemos, sin dejar de disertar abiertamente sobre el estilo de vida del Evangelio y los valores transmitidos por Jesús de Nazaret. Todo esto se complementa con la formación en el tiempo libre, que refuerza nuestra misión de educar de forma integral y humana.

Desde la pastoral, trabajamos en abierta colaboración con la Pastoral de la Iglesia de Barcelona, ofreciendo esta propuesta como una manifestación del amor de Dios y abriendo la puerta a todos los miembros de la comunidad educativa, cada uno contribuyendo según su búsqueda personal y sus posibilidades.

Por todo ello, el alumno corazonista es una persona íntegra, libre y justa, que desarrolla un espíritu crítico y una vocación basada en valores evangélicos y que hace vida el “proyecto confianza” que desarrollamos en nuestros centros. Participa activamente en la vida comunitaria, con empatía y compromiso social, y refleja coherencia y respeto en su comportamiento. Aunque sea de otra confesión o no creyente, mantiene estos valores y es acogido en un entorno que promueve la diversidad y el aprendizaje compartido, guiado por el ejemplo de Jesús de Nazaret.